n hecho imprevisto dio al estado fascista alemán la oportunidad de dar un gran golpe a los judíos y, al mismo tiempo, de llenar las cajas no solamente del partido pero también de los miembros del partido Nazi. En París, un joven israelita de 17 años había matado, de un tiro, a un delegado en la Embajada alemana por motivo de la deportación de sus padres a Polonia.
Estas deportaciones habían sido especialmente atroces ya que los deportados no tenían ningún documento—de emigración o de inmigración—y entonces habían sido dejados entre las dos fronteras, en el frío, sin techo ni comida.
Los Nazis usaron de este evento como motivo para movilizar las fuerzas del partido y empezaron un "pogromo espontáneo," es decir unas matanzas de seres judíos inocentes, llamado "Noche de los Cristales" (en alemán, Kristallnacht); 600 sinagogas fueron destruidas, generalmente por fuego, sin la intervención de ningún bombero, miles de tiendas y habitaciones judías fueron destruidas. Alrededor de 30 000 Judíos fueron encarcelados en los tres horribles Campos de Concentración de Dachau, Buchenwald o Sachsenhausen.
En el curso de estos hechos, cientos fueron declarados "muertos por suicidio" o por haber intentado escapar. Los prisioneros que tenían algunos bienes o efectivo pudieron salir de Alemania a condición de dejar todo o al estado alemán o a miembros del partido único. Un total de alrededor de 300,000 personas, los cuales habían obtenido visas de entrada en cualquier país, pudieron salir.
Germania, November 1938.
Después de su encarcelación en la prisión de Kirn, trasladaron a papá al campo de concentración de Dachau, en la vecindad de Muenchen.
En este mismo año de 1938, se reunieron treinta y tres países en Evian sobre el Lago de Ginebra para decidir y ponerse de acuerdo de lo que estos países proponían. No resultó nada concreto siendo que solo la pequeña República Dominicana ofreció aceptar un número importante de estos pobres—con los Estados Unidos manteniendo una estricta política de exclusión.